ESPAGUETI A LA CREMA DE QUESO
Los espagueti a la crema de queso, es una receta para auténticos amantes de la pasta y el queso. ¿Y a quién no le gusta la pasta o el queso? Es una receta de cocina muy fácil de hacer, con pocos ingredientes y que ofrece resultados espectaculares. Así que apunta la receta porque seguro que no defrauda:
INGREDIENTES PARA UNOS ESPAGUETI A LA CREMA DE QUESO PARA DOS PERSONAS:
200g de espagueti
150ml de nata (crema de leche)
2 dientes de ajo
200g de queso curado
- 1 puñadito de perejil picado
- 100ml del caldo de la cocción
- sal y pimienta
- aceite
- COMO HACER LA RECETA DE LOS ESPAGUETI A LA CREMA DE QUESO:
1.- Ponemos a cocer abundante agua en una olla grande. Cuando llegue a ebullición, echamos un buen puñadito de sal, para que los espagueti queden después bien sabrosos, Los introducimos y los removemos muy de vez en cuando. Sobre todo al principio de la cocción, para que no se peguen en fondo de la olla
2.- Una vez estén “al dente”, al cabo de unos 10 minutos, escurrimos los espagueti del agua, habiendo reservado un par de cucharones del caldo de la cocción.
3.– Preparamos la salsa de queso. En una sartén grande ponemos a calentar a fuego fuerte un chorrito de aceite. Después añadimos los ajos, bien picados, y dejamos cocinar hasta que se doren
4.- Añadimos la nata y el queso y dejamos cocinar durante un par de minutos más, a fuego más moderado. Removemos con una cuchara de palo constantemente
5.- Después añadimos aquí los espagueti, el caldo de la cocción, un puñadito de perejil picado y removemos nuevamente, dejando cocinar a fuego suave durante un par de minutos más. Que los espagueti se impregnen y absorban bien el sabor de la salsa
6.- Finalmente, espolvoreamos con bien de pimienta negra recién molida. ¡La mejor especia del mundo entero!
Y con esto, ya tendremos una receta de pasta más. Unos espagueti a la crema de queso. ¡Deliciosos! Si te gustan estos espagueti a la crema de queso por favor, compártela en tu red social favorita. ¡Esto me ayudaría mucho!
El reciclaje del gazpacho
UNA MITAD DEL mundo está compuesta por idiotas, y la otra, por gente lo suficientemente lista para aprovecharse de ello”, dijo Walter Kerr. Ahora mismo, en este preciso momento, esa segunda mitad del mundo está tratando de convencer a la primera de que tome lo que le han puesto en el plato. Nadie sabe quién creó el gazpacho, cuál es su receta “original” ni de dónde viene su nombre, cosa que estimula la imaginación febril de algunos cocineros. El reciclaje del gazpacho en una sopa fría susceptible de contener aguacates, melón, uvas, fresas, mariscos, trozos de tomate enteros o frambuesas pone de manifiesto varios fenómenos que se superponen: cierta aspiración a una “modernidad tradicional” por parte de la sociedad española, la paciencia infinita del cliente promedio de restaurantes en este país, la singularidad del hecho de que vivimos en un mundo en el que cada vez que algo funciona, alguien intenta repararlo. Así nos va.
GASTRONOMÍA INNOVADORA
¿Te comerías un suri? Esta larva es un manjar en la selva amazónica
el suri amazónico es una de las criaturas más inquietantes que he visto en mi vida. Básicamente es una larva, un gusano rollizo y rugoso de entre cinco y siete centímetros de largo, de color crema, y rematado por una suerte de cabeza rígida de tonalidad caoba, coronada por unas mandíbulas cónicas. Desde mi punto de vista, lo que lo torna asombroso es la contracción muscular ondulatoria y rítmica que emplea para desplazarse. Es hipnótico observar, pero sobre todo sentir en la palma de la mano, los movimientos peristálticos, la forma en que se encoge y dilata, de atrás hacia delante, provocando la onda interna que lo hace avanzar. Es como si una maquinaria de tecnología futurista interviniese dentro de una cobertura cilíndrica de goma del tamaño de un dedo pulgar. La primera vez que uno lo ve aturde no saber nada de él: ni de dónde se extrae, o qué tipo de insecto origina, o si es tóxico, o si son peligrosas las tenazas que muestra. Por supuesto, aturde más si cabe ignorar si se consume o no, y en tal caso, si necesita un tratamiento especial para hacerse digerible. La inexperiencia es tan absoluta que muestra la vulnerabilidad que nos acompaña y la modestia con la que deberíamos movernos.
Brochetas de suri.
Brochetas de suri. MILAGROS VERA COLENS
Tras el asombro inicial, se puede ir componiendo el puzle que revela los interrogantes que genera este enigmático ser. Se trata de la larva comestible del coleóptero Rhynchophorus palmarum, originario de las zonas tropicales de América y conocido popularmente como picudo negro. Se reproduce en el tallo de los árboles del aguaje o palmito en descomposición y es uno de los bocados más preciados de la selva amazónica, especialmente en la gastronomía de las ciudades de Iquitos y Pucallpa, donde se consume crudo, cocido o tostado a modo de anticucho. Es una excelente fuente de proteínas, vitaminas A y E y minerales, además de muy sabroso.
Esto que sucede con los ingredientes ocurre igualmente cuando nos enfrentamos a elaboraciones inéditas. Hace unos meses, en una visita a Huelva, el cocinero Xanty Elías nos descubrió la tradicional y deliciosa receta de Isla Cristina: los pellejitos de atún. No dudo que esta fórmula, u otras parecidas elaboradas con la piel del túnido, sea muy popular entre la gente próxima a las almadrabas, pero yo desconocía su existencia. Por buscarle una similitud, diré que es lo más parecido a unos callos, pero de mar.
Un tomate o una sopa de pescado no necesitan ser contados, son elementos reconocibles para una mayoría; pero el suri o los pellejitos de atún, no
Parece obvio que un tomate o una sopa de pescado no necesitan ser contados, básicamente porque son elementos reconocibles para una mayoría; pero el suri o los pellejitos de atún, no, y por tanto precisan de observaciones que ayuden a juzgarlos. Pero ¿qué sucede cuando lo que necesita una descripción o esclarecimiento no es ni un producto ni una elaboración, sino un estilo de cocina? Esencialmente lo mismo. Formarse una opinión, además de conocer, implica entender lo que se juzga y precisarlo en una serie de palabras y frases para manifestar lo que se piensa o siente, que es como denomina la RAE el término “discurso”. Porque más allá de la posición que asumamos o manifiesten nuestros sentimientos, el relato de nuestra propia historia culinaria está forjado de multitud de narraciones y cuentos que, desde la infancia, han guiado nuestra posición, sin mayor o menor potestad que el resto de realidades que comparten el mundo. Efectivamente, ¡el discurso manda!
No hay comentarios:
Publicar un comentario