Periodismo
Tradicional Vs. Periodismo Digital (Ventajas y Desventajas)
Por:
Digna Cabrera
Desde
nuestros antepasados el ser humano ha tratado de dar a conocer sus ideas,
pensamientos y acontecimientos ocurridos en su entorno de manera oral y basada
en los conocimientos empíricos. A medida que la mente del individuo va
evolucionando, de forma directa y espontánea avanza junto a este la sociedad,
en el ámbito científico, tecnológico, entre otros.
Uno
de los inventos que ha sido parte del desarrollo del mundo, trayendo consigo beneficios
incalculables es la creación de la imprenta; evitando esta que las ideas de
grandes mujeres y hombres se pierdan en el olvido y puedan ser plasmadas en un
papel, para darlas a conocer de generación tras generación. La imprenta ha
permitido que las opiniones y hechos acaecidos, en cualquier contexto social,
traspasen fronteras utilizando como herramientas periódicos, revistas, libros, boletines,
entre otros.
En
este breve escrito se abordará el tema “Ventajas y Desventajas del Periodismo
Digital frente al Periodismo Tradicional. La intención de llevar a cabo el
mismo, no es enfrentar estas dos formas de difundir información, ni concluir
cuál es el más importante, sino orientar al lector a valorar cada una de las
herramientas y beneficios que poseen.
El
manifiesto de los diversos pensamientos, a través de la palabra escrita, posee ventajas
inigualables; pues esta garantiza la evidencia del mensaje y ser utilizado en
cualquier circunstancia favorable para el individuo, permitiendo un análisis
detallado y minucioso, ya que este puede atrapar en sus manos la información.
Otra
de las ventajas es que beneficia el sentido de la vista, puesto que un medio
impreso no contiene brillo, ni colores que puedan alterar su funcionamiento.
También avala la credibilidad del periodista tradicional, porque no permite la
modificación del mensaje que este ha difundido, evitando que otros tergiversen
la intención del mismo.
Entre
las desventajas que se pueden evidenciar en el periodismo tradicional es que el
lector tiene que recibir la información que el periodista le ofrece, sin poder
interactuar ni objetar la misma. También el periodista debe ser cuidadoso al
momento de escribir, porque aquí se cumple el adagio: “Lo escrito, escrito está”
y ningún profesional en el ejercicio puede modificar ni retractarse de lo que
ha dicho.
Simon,
F. (2011) expresa que entre las ventajas del periodismo tradicional se pueden
encontrar que es material tangible, más confiable, posee fuentes más certeras
y, al estar instalado desde hace tiempo, la gente cree más. También argumenta
que una de las desventajas es que el proceso es más lento.
Por
ejemplo, si se trata de una nota para un diario, hay que ir al lugar a conseguir
la entrevista o información, luego volver a la redacción para producir la nota,
que debe ser entregada a un determinado horario, para finalmente enviarse a
imprimir y a los puestos de diarios. El lector va a leer un diario con noticias
del día anterior.
Por otra parte pisándole los talones y
haciéndole competencia al periodismo tradicional se encuentra el periodismo
digital. Una de las ventajas de este, calificado por Ignacio Ramonet como el
quinto poder, es que los mensajes que se difunden por la web son de manera
rápida.
También con esta nueva
herramienta tecnológica, no solo se difunde la información, como lo hace el
periodismo tradicional, sino que se establece la comunicación instantánea, ya
que el receptor o usuario con un dispositivo electrónico u ordenador, puede refutar la misma, porque tiene la
oportunidad de interactuar con el autor de la información publicada.
Existe
un principio que dice: “Nada es absolutamente malo ni nada es completamente
bueno”. Haciendo honor a este enunciado se pueden encontrar las desventajas del
periodismo digital. Una de las mayores desventajas de este es que la
credibilidad de la información corre peligro, por así decirlo, puesto que
cualquier persona se cree que tiene la capacidad y la preparación de informar a
través de la web y por esta razón no todo lo que se encuentra de manera online
se puede catalogar como válido. También si el usuario no guarda la información,
es posible que en otro momento que quiera buscarla, no esté disponible.
Después
de todo lo expresado anteriormente se concluye diciendo que el periodismo
tradicional y el digital, considerados por algunos autores como el cuarto y
quinto poder, juegan un papel importante siendo evidente su desarrollado, pese
a que han surgido en espacios y tiempos diferentes; por consiguiente cada uno
tiene su público y esto hace posible la coexistencia entre estos.
Finalmente
se argumenta que una de las mayores ventajas del periodismo tradicional es que
antes de publicar la información el periodista investiga de manera minuciosa y
detallada y esto avala la credibilidad de su profesión. Por otra parte se puede
mencionar una de las ventajas del periodismo digital, siendo esta la
interactividad entre el periodista y el receptor o usuario; agregándole vivacidad
al momento de difundir información, estableciendo cabalmente la
comunicación.
Una revolución moral
Una revolución moral
Manolo Pichardo
Hasta hace poco tiempo la corrupción no era un tema de importancia electoral a pesar de que los partidos opositores, con ánimos descalificadores o sincera preocupación, lo incluyeran en sus discursos y plataformas programáticas. Asuntos como el desempleo, la inflación y la seguridad ciudadana, allí donde la delincuencia común ganó espacios para sus tropelías, al punto de socavar la tranquilidad de toda una sociedad como ocurre por estos días en la República Dominicana, definían la elaboración de los mensajes de campaña, en razón de que en estos puntos se concentraba la población votante en sus recamos de solución.
Hoy día la preocupación por la corrupción se ha convertido en tema central en nuestras sociedades. Y lo que parecía un recurso electoral, y por lo tanto cíclico, ha pasado a ser parte del debate cotidiano, alcanzando una “trasversalidad” tal, que su presencia se observa en el debate académico, científico, político, farandulero, deportivo, periodístico y religioso que se escenifica en el aula, los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales, las asociaciones empresariales y sindicales; los clubes, las iglesias, los centros de trabajo, los medios de transporte; las calles y callejas.
No hay manera de ignorar una preocupación que llega a ruido ensordecedor, porque el flagelo que ha venido degradando la armónica convivencia social se está convirtiendo en norma, en un habitual atajo para el ascenso económico, para la violenta movilidad que se incuba en la falta de oportunidades que debe brindar un modelo económico con justa distribución del ingreso, y el ejemplo de enriquecimiento súbito e ilícito de individuos que, a pasar del origen de sus fortunas, se vuelven respetables.
Entonces la sociedad tiene delincuentes respetables que, por lo tanto, pasan a ser modelos. Pero ocurre que la respetabilidad otorgada por el dinero no les hace abandonar sus hábitos delincuenciales, por lo que sus actividades delictivas ensanchan sus ámbitos de acción creando cadenas de reclutamientos con eslabones en el barrio, en los partidos, en los grupos empresariales y sindicales; en los comunicadores y medios de comunicación completos; en los tribunales y demás poderes del Estado con redes entrecruzadas que crean una maraña tan confusa que las cabezas no son fácilmente identificables.
El chico del barrio necesita robar para comprar su “pinta” y sacar el peaje al policía de bajo rango que le extorsiona, porque éste a su vez, tiene que llevar una cuota a su comandante, que además está obligado a repartir con el coronel que tiene que seguir subiendo hasta el general. Así se va organizando el crimen que llega a la venta de sentencias, a la evasión de impuestos y contrabando empresariales que el político encubre a cambio de su “mordida”, un complemento que ayuda a la “acumulación originaria” engordada por vías distintas.
Cantos de sirena de Trump sobre dictaduras latinoamericanas
Si los demócratas quieren ganar el voto hispano en Florida -un estado clave- en las próximas elecciones, no será suficiente que digan que el presidente Trump está enjaulando a niños inmigrantes, que traicionó al país criticando a las agencias de inteligencia estadounidenses en presencia del presidente ruso Vladímir Putin, y que encabeza uno de los gobiernos más corruptos de la historia reciente de Estados Unidos.
Los candidatos demócratas tendrán que hacerse mucho más visibles denunciando los crímenes contra la humanidad que tienen lugar en Nicaragua y Venezuela, y la negativa de Trump a considerar peticiones de asilo de un gran número de nicaragüenses, venezolanos y cubanos.
Estos son algunos de los puntos que me cruzaron por la mente al leer los comentarios del exvicepresidente Joe Biden esta semana durante una visita a Colombia, donde hizo un llamado a la comunidad internacional para aislar al régimen del dictador de facto Daniel Ortega. Para su crédito, Biden, un posible candidato demócrata para las elecciones de 2020, dijo que Ortega tiene plena responsabilidad por más de 300 muertos por fuerzas paramilitares en las protestas antigubernamentales en Nicaragua. Biden también señaló que “todo el hemisferio tiene el deber” de ayudar a restaurar la democracia en Venezuela. Pero, en general, la mayoría de los exiliados cubanos, venezolanos y nicaragüenses en Florida solo están escuchado los cantos de sirena de Trump y el senador republicano Marco Rubio prometiendo mano dura contra los regímenes de sus países de origen.
La noticia reciente atribuida a un alto funcionario de la administración de Trump diciendo que el presidente había consultado a sus asesores en 2017 sobre la posibilidad de invadir Venezuela -probablemente filtrada por la propia Casa Blanca- fue música para los oídos de muchos exiliados cubanos y venezolanos.
Muchos venezolanos han sido engañados por Trump a creer que Estados Unidos invadirá Venezuela en cualquier momento. Lo cierto es que su gobierno merece crédito por haber continuado y expandido las sanciones impuestas por el expresidente Obama contra altos funcionarios venezolanos, y por hacer lo mismo con altos funcionarios nicaragüenses.
Pero la realidad es que el discurso duro de Trump es, en gran medida, teatro político, por no decir demagogia barata. Trump no ha suspendido los vuelos comerciales a Cuba, ni los cruceros a la isla, ni -que sepamos- ha exigido a Putin en su reciente cumbre que deje de apoyar a Venezuela.
En cambio, el gobierno de Trump ha deportado a un número récord de cubanos y está reprimiendo a los solicitantes de asilo venezolanos y nicaragüenses. No obstante, los republicanos están ganando votantes hispanos en Florida.
Una encuesta reciente de Mason Dixon de los votantes hispanos del sur de la Florida, en su mayoría exiliados cubanos, muestra que el gobernador republicano Rick Scott, que se postula para un escaño en el Senado en las elecciones de noviembre, le lleva la delantera al senador demócrata Bill Nelson en tres puntos porcentuales, 42 por ciento y 39 por ciento, respectivamente, en intención de voto. La encuesta tiene un margen de error del 3.8 por ciento.
“Los demócratas tendrán que moverse hacia la derecha si quieren ganar en la Florida”, me dijo Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de Florida y encuestador.
Los demócratas señalan que las leyes más duras para imponer sanciones contra los funcionarios venezolanos han sido presentadas por legisladores demócratas como Bob Menéndez (Nueva Jersey), Ben Cardin (Maryland) y el representante Elliot Engel (Nueva York). Pero los micrófonos de Trump y Rubio son mucho más potentes que los de los demócratas, que no controlan el poder ejecutivo ni ninguna de las dos cámaras del Congreso.
Así como Nelson fue fotografiado recientemente frente a un centro de detención de Florida donde el gobierno de Trump ha mantenido recluidos a menores migrantes, Nelson debería ir a la frontera de Colombia con Venezuela o a la de Costa Rica con Nicaragua para denunciar la represión en ambos países.
Si los demócratas no le prestan más atención a los votantes cubanos, venezolanos y nicaragüenses de la Florida, corren el riesgo de perder las elecciones legislativas de noviembre en este estado, y pueden perder las elecciones nacionales del 2020.
Tiempo para el alma
“El que guarda su boca guarda su alma”. Pr. 13. 3.
A veces es mejor callar:
Cuando no tenemos nada qué decir,
cuando podemos ofender con las palabras,
cuando asoman perversidades a nuestra mente,
cuando sabemos que nuestras palabras herirán gratuitamente,
cuando la discusión es insensata,
cuando el iracundo pretende provocarte.
Es mejor callar cuando sabemos que nuestras palabras prolongarán una situación de innecesario malestar.
Es mejor callar en vez de maldecir, en vez de criticar sin discernimiento, en vez de atropellar.
De seguro que tu alma queda con un sabor amargo cuando usas tu boca para dañar las cosasÖ para dañar a los demás.
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